La viuda d’en Pau «de Cas Senyor» Vallbona i Adrover i els seus set fills venen «Ses Puntetes» a Don Pep Costa: l’origen de Cala d’Or El Magnífic Doctor en Drets Pau Vallbona i Gual havia comprat, en la primera dècada del segle XVIII, part de l’antiga possessió de Calonge que donava a Cala Llonga, per on pocs anys després passaren les tropes del cavaller d’Aspheld quan

desembarcà l’armada borbònica al final de la Guerra de Successió. Doncs bé, part d’aquesta herència li correspongué als seus descendents de la família de Cas Senyor, de Calonge. En Pau de Cas Senyor Vallbona i Adrover (18691931), va morir el mes de setembre de 1931, deixant viuda i set fills, quatre dels quals eren encara fadrins quan ell va morir.

En Perico Pomar entrevistant a Don Pep Costa. Foto publicada en el programa de festes de Santa Maria del Mar, de Cala d’Or, l’any 1984

I vet’aquí la història que narrarem, en la part que ens interessa, publicada al Diario de Mallorca de l’any 1968, i que va reproduir el programa de festes de Santa Maria del Mar, de Cala d’Or, de l’any 1984. En Perico Pomar, entre març i abril de 1968, va fer una entrevista a Don Pep Costa, considerat el fundador de Cala d’Or, recentment nomenat Fill Adoptiu de la Vila de Santanyí, que va sortir publicada en diverses entregues al Diario de Mallorca. En aquells articles, titulats «Don Pep Costa y Cala d’Or», el Sr. Costa contava la seva trobada amb la nostra família de Cas Senyor, segons el seu punt de vista, que donà origen a l’actual poble de Cala d’Or. En primer lloc, Don Pep Costa detallava com va conèixer la zona. Així ho escrigué en Perico Pomar: «- Recordando varios viajes que por mar había realizado en la costa levantina de Mallorca, al no poder desarrollar aquell proyecto, vino a mi memoria Cala Llonga, con la que había soñado algunas veces y me decidí visitarla por tierra. En Felanitx había un pintor de letreros y persianas al que los felanitxers llamaban «Murillo», comprador y amante de antigüedades, a quien Don Pep conocía. – Un buen día -me dice el señor Costa- corría el año 32 fui a visitar a «Murillo» y al hablarle de las bellezas de Cala Llonga, se animó a acompañarme en un carrito a Ses Puntetes, nombre primitivo de las calitas. Entre trancas y barrancas y después de un largo viaje que duró cerca de tres horas, cruzando El Carritxó, S’Horta y Calonge, seguimos por el viejo camino de Cala Llonga, que precisamente no conducía allí. A pie, conseguimos al fin dar con la casita de «Rito», dueño y señor de aquella zona. «Rito» informó a Don Pep y a «Murillo» de los precios que regían del monte bajo y matorral, oscilando entre 750 y 1.000 pesetas la cuarterada. ¡Cómo cambian los tiempos…! Don Pep, enamorado del paisaje, se interesó enseguida en conocer al dueño de aquellos terrenos y se puso en contacto con él, mejor dicho, con ella, ya que se trataba de una señora, propietaria de quince cuarteradas, que manifestó por medio de su hijo Pau, no quería desprenderse de los terrenos en parcelas, si no que si se decidía a vender, dejaría las quince cuarteradas conjuntas.» La «señora, propietaria de quince cuarteradas», es tractava de madò Catalina Adrover i Vidal, de Cas Senyor (1871-1953), viuda de Pau de Cas Senyor Vallbona i Adrover (1869-1931), i mare d’un altre Pau de Cas Senyor Vallbona i Adrover (1897-1948), protagonista també de la història que narram, i de sis fills més (na Joana Aina, en Tomeu, en Sebastià, en Jaume, en Pep i en Toni Vallbona i Adrover). I continuava contant Don Pep Costa: «- Con «Murillo», una y otra vez, recorrimos la finca, contemplando su bello panorama que hacía vislumbrar lo que podrían ser Ses Puntetes (Cala d’Or). Volvimos a la casita de «Rito» después de hablar nuevamente con Pau, tasó la finca a 1.000 pesetas la cuarterada. Quince cuarteradas eran muchas para mí solo y pensé en cederles alguna extensión a unos amigos míos de Barcelona mientras tanto formalicé el trato con un adelanto de 300 pesetas, con opción de compra en un plazo de tres meses y en caso de no convenir, perdía la señal». En una segona part de l’entrevista, en Perico Pomar seguí escrivint: «- …Formalicé el trato con un adelanto de 300 pesetas con opción de comprar Ses Puntetes en un plazo de tres meses y en caso de no convenir perdía la señal. Unas semanas más tarde encontré en el Hotel Santueri, de Felanitx, al pintor Ochoa, al que invité a que viniese a Ses Puntetes con el fin de que fuese testigo de la compra. Miquel Barceló «Cordella», que era el dueño del hotel, buen hombre y buen cultivador de sus vides, quiso acompañarnos y preparó una serie de entremeses y un pollo fiambre. Luego bajamos a la cava y escogimos unas botellas de vino elaborado el pasado siglo. Yendo a Ses Puntetes, nos detuvimos en Calonge, lugar donde residían los dueños de lo que más tarde iba a convertirse en Cala d’Or, doña Catalina Adrover, viuda, con sus siete hijos, con Pau Vallbona, el mayor, al frente y con quien

precisamente había comenzado la negociación, fijando para el día 25 de enero de 1933, la fecha de la escritura que firmamos ante el Notario de Felanitx, señor Massot.» I en Perico Pomar, l’autor dels articles, va afegir un comentari molt curiós. Segons ell: «La compra de esos terrenos, llevó pareja sabrosos comentarios de los vecinos de Calonge. Alguien ofreció a Don Pep «terrenos mejores con más almendros y menos pinos» y a precios más baratos. En general se decía que a Don Pep, le habían hecho una especie de estafa». Don Pep Costa informava que: «Muy satisfecho y al cabo de poco tiempo, firmaba otras escrituras con mis vecinos. Enseguida comencé a esbozar la extensión de Ses Puntetes, con Cala Llonga, Caló de Ses Dones y Cala Gran que después en conjunto quedaron bautizadas con el nombre que se haría famoso en todo el mundo: Cala d’Or.» Gràcies a aquesta informació tan precisa, hem pogut saber com deixaren de posseir les terres de Cala Llonga els descendents directes del Doctor Pau Vallbona i Gual, dos-cents anys després de la seva mort. Què poc es podien imaginar els nostres parents, entre ells el padrí matern de l’autor del blog, el que suposaria el turisme per a Mallorca, ni en què s’arribarien a convertir Ses Puntetes en el futur més pròxim!

Cala d’Or, anys 60, on es poden destriar perfectament Cala Llonga, i «Ses Puntetes», amb les caletes

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